El dolor invisible de la infancia

Por: Alicia Pérez Romero

 

En esta ocasión me voy a enfocar a la “agresión sexual infantil”; ya que considero,  es un tema del que se habla poco porque muchos agresores adult@s que abusan sexualmente de menores  son parte de la familia o conocid@s, tal vez la/el niñ@ pueda denunciar dicha agresión pero much@s padres y madres no se encuentran preparad@s  para aceptar que pueda estar sucediendo en su casa, y  menos  para aceptar una ruptura familiar.

La verdad es que l@s abusad@res pertenecen al mismo círculo de personas donde se desenvuelve el/la niñ@ y son aparentemente san@s (Groth y Birnbaum, 1978). Gran parte de l@s niñ@s  traumatizad@s  son víctimas de personas que conocen y lo más agresivo es que confían en ellas. La mayoría de los ataques ocurren dentro de casa o de los lugares donde suele estar, como la escuela o en casa de los abuelos,  tíos, primos, padrastros, etc.

Las personas suelen ser más comprensivas con aquell@s niñ@s que son agredidos sexualmente con violencia física, enfocándose a las heridas físicas y no al trauma por los aspectos sexuales de la agresión (Everstine, 1983).

L@s niñ@s agredidos sexualmente pueden presentar una gama de conductas como resultado del abuso; desde el retraimiento, la negación de la situación, una actitud positiva hacia la/el abusador o emociones claramente negativas, problemas de sueño y alimentación, micciones en la cama, reacciones fóbicas (Green, 1986).


Múch@s niñ@s víctimas de agresión sexual, suelen necesitar de afecto o son abandonados y se pueden volver presa fácil de la pederastia , tratando de agradar responden a las proposiciones sexuales de l@s adultos; entre los tres y seis años en su desarrollo psicosexual les invade la curiosidad  porque se encuentran en conocimiento y exploración de su cuerpo. Cuando lo que pudo comenzar como curiosidad termina con un acto genital adult@, la/el niño puede terminar aterrorizado. La conducta sexual seductora por parte de un/una niña a menudo es un grito de auxilio; lo anterior me hizo recordar a una pequeña de ocho años que era abusada sexualmente por su padrastro, la ansiedad que esto  le generaba la canalizaba con la masturbación constante y una actitud seductora con su mamá y su abuela; por desconocimiento era rechazada por su familia, compañer@s de clase y profesora. L@s  niñ@s  traumatizad@s puede tener actitudes sexuales con otr@s niñ@s, puede realizar actos eróticos con otr@s, realizar actos auto eróticos en público o actos de modo primitivamente eróticos hacia l@s adult@s. Cabe aclarar que l@s niñ@s son sexuales pero no lo son de una manera genital, adulta; la sexualidad infantil es primitiva, auto erótica y exploratoria (Hilberman, 1976).


La cantidad de violencia física y psicológica sufrida por la agresión sexual está relacionado con la profundidad del terror y/o el trauma físico y psicológico sufridos (Landis, 1989). L@s niñ@s que vienen de familias desintegradas o con problemas emocionales y son víctimas de agresión sexual tienden a tener problemas más graves, así como las agresiones repetitivas pueden causar más daño que una aislada, las afectaciones a largo plazo pueden ser: temor y ansiedad, problemas con el sueño, conducta regresiva, baja autoestima, capacidad para confiar en l@s demás, depresión, hostilidad y enojo, problemas escolares, conducta sexual inapropiada, culpa, vergüenza, conducta autodestructiva o suicida, sentimientos de aislamiento y enajenación, concepto negativo de si mism@, vulnerabilidad para repetir como víctimas, propensión a escoger parejas abusivas, problemas de adaptación sexual, abuso de alcohol y drogas, trastornos alimenticios, conductas fóbicas (Finkelhor, 1984).

Much@s niñ@s que no fueron escuchad@s o que no se les creyó sobre agresión sexual, crecen con heridas emocionales profundas y el desarrollo de culpa y traumas permanentes. La reacción de los padres es muy importante, si reaccionan en forma comprensiva y cariñosa, los efectos en el/la niña será significativo para su recuperación; además se ha documentado que la mayor parte de agresiones sexuales son perpetradas por hombres (Finkelhor, 1982).

Las mujeres aprendemos mejor la diferencia entre el afecto con ponente sexual y sin él, debido a la preparación de la maternidad; sin embargo los hombres no tienen la cultura de la crianza y expresan sus necesidades de dependencia y de afecto a través del sexo por lo que tienden a buscar desahogo en términos sexuales hasta con una pareja inconveniente como un/una  niñ@.

 

Existen niñ@s abusados sexualmente con padres que a la vez fueron víctimas de alguna forma de agresión sexual durante su infancia, por lo regular casi a la misma edad que sus hij@s, revelar la agresión puede tornar la situación más difícil para el menor recién agredido. Recuerdo que una compañera de la carrera del posgrado empezó a desquiciarse por presenciar un socio drama sobre agresión sexual, misma que tuvo que ser controlada con un calmante; tiempo después ella reveló al grupo haber sido abusada sexualmente por su papá, cosa que descubrió en terapia y a la vez su hija pequeña también estaba siendo abusada por su pareja.

Es de suma importancia que las víctimas de agresión sexual tengan ayuda profesional porque le da la posibilidad de sentirse reconfortad@ al poder hablar de lo que sucedió a un adulto y, descubrir que éste responde de manera cariñosa y comprensiva. Pero a veces, L@s niñ@s se pueden sentir más a gusto describiendo lo que sucedió con muñec@s y en el juego o haciendo dibujos, que hablar de lo que sucedió porque están aterrad@s y no pueden dar ninguna información clara de lo sucedido (Brieire, 1984).

La agresión sexual de un adulto en contra de un niñ@ altera los elementos básicos de su mundo distorsionándolos por incorporar la sexualidad adulta, la traición, la violencia, el desamparo, etc., ya que no tienen una referencia adecuada para entender esos eventos, por lo que dependerá de la interpretación que realicen l@s adult@s que le rodean y en quien ell@s confían.

Se debe involucrar a la familia en la terapia y no ver a la víctima como un ente aislad@ desde el inicio del tratamiento, como forma de ayudar a toda la familia a afrontar la crisis, también es posible encontrarse con padres que piensan que ellos mismos pueden resolver la situación sin necesidad de acudir a un especialista; ya que tienden a subestimar la gravedad del trauma psicológico que resulta de una agresión sexual, esto pasa por la necesidad de que el terrible incidente nunca hubiera ocurrido y por sus sentimientos de culpa y vergüenza (Finkelhor, 1984). Esta actitud de l@s padres de “No pasa nada”  puede hacer sentir a la víctima que realmente es culpable de algo malo, haciendo que se devalúe y se conduzca a las conductas autodestructiva o masoquista, en  la adolescencia o en la adultez. 

La agresión sexual a niñ@s es más recurrente al interior de la familia que afuera, l@s casos reportados son los menos porque se trata del padre, el hermano, el abuelo, el padrastro, el primo; son personas muy cercanas a la víctima y la familia no está dispuesta a denunciar porque el incesto, crimen universal, viola un tabú fuerte para esta sociedad occidental (Weinberg, 1955). El antropólogo Malinowski, (1927) desarrolló una teoría que trataba de explicar el tabú, sostenía que las relaciones incestuosas confundirían los papeles  dentro de la familia. El tabú del incesto tiene sólidas justificaciones sociológicas, biológicas y psicológicas. Protege a la estructura y la función del sistema familiar, promueve el desarrollo psicosexual de l@s niñ@s y salvaguarda la sana evolución de la especie.

Para concluir, es pertinente decir que la agresión sexual a niñ@s es más común de lo que nuestra sociedad occidental pudiera aparentar. Es necesario que tengan una educación sexual fuera de mitos y tabúes desde el jardín de niñ@s, como medida para prevenir que sean víctimas de este mal que avasalla y destruye la posibilidad de un desarrollo de su sexualidad pleno y sano. Es necesario romper el silencio y denunciar para evitar que sigan siendo el blanco de relaciones incestuosas. Que los padres debemos informarnos de cómo instruir a nuestros pequeños y eviten ser víctimas de una agresión sexual.   

 

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