El consolador, un amante en la mesa de noche

Especial
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CARMEN MÁRQUEZ 

 

Si se pone uno a navegar por las distintas sex-shops que funcionan online puede descubrir, desde la intimidad de su habitación, la variadísima oferta de artículos eróticos que se han inventado hasta hoy. Y es que resulta complicadísimo elegir un modelo y descartar a los demás, sea cual sea el producto que andemos buscando. Esto pasa, sobre todo, en el caso de los consoladores, juguete erótico por excelencia con forma de miembro sexual masculino, para el que encontraremos una ilimitada gama de tamaños, formas, complementos, usos y hasta colores, texturas y sabores.

 

Conocido en lengua inglesa como dildo, los consoladores no son un invento moderno, pues ya desde tiempos inmemoriales se fabricaban para distintos usos. Por ejemplo, hasta nosotros han llegado datos de que en la antigua Grecia era frecuente, entre las mujeres solteras, comprar penes hechos de piedra, cuero o madera, que recibían el nombre de Olisbos. Curioso resulta descubrir que en el Lejano Oriente utilizaban otro material bien distinto para fabricarlos: boñiga de camello seca recubierta, posteriormente, con una capa de resina.

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Ya en el siglo XIX, en plena época Victoriana, aparecen los primeros modelos realizados en goma que, por supuesto, resultaban mucho más suaves y placenteros. Se inventa por ese entonces el vibrador, pero sólo recomendándose su uso para aliviar a las pacientes con problemas de histeria. Hay que recordar que, por aquellos tiempos, las mujeres tenían prohibido disfrutar del sexo, así que el consolador pasó a convertirse en un instrumento meramente terapéutico.

Nada que ver con la realidad de hoy en día, donde la mujer ha cogido las riendas de su libertad y decide lo que le apetece hacer o no en sus relaciones sexuales. Además, el consolador ya no es sólo para solteras o viudas como se pensaba antes, sino que forma parte de las fantasias eróticas tanto de parejas heterosexuales como homosexuales.

Y para cumplir estas fantasías encontramos, a nuestro alcance, penes artificiales, generalmente de silicona o de jelly, de medio o gran tamaño, lisos o rugosos para una mayor estimulación, de llamativos colores, de sabores golosos para disfrutar de sexo oral, con o sin vibrador, con la punta especialmente doblada para llegar mejor al punto G o totalmente rectos, simples o dobles para penetración anal y vaginal e, incluso, resistentes al agua para poder utilizarlos sumergidos en ella.

Desde luego, todo un mundo de posibilidades en nuestra mano… y en nuestra mesilla de noche…