En Hidalgo ¿sí a la vida?

Por: Leyda Castillo 

“La serpiente es un símbolo muy extendido de la sexualidad prohibida, y por eso luego la tienen que convertir en diferentes monstruos repugnantes y repelentes, para que sintamos repugnancia y asco de nuestros propios cuerpos y de los flujos que manan con el deseo; y los héroes y los santos tienen que matar a la serpiente para salvar a las mujeres, nuestros cuerpos y nuestras almas.” Casilda Rodrigañez

 

Todas las sociedades regulan los comportamientos de sus integrantes, incluso los más privados como la sexualidad. La religión ha sido una de las herramientas para eso.

Cada religión tiene conceptos diferentes del bien y del mal, de los comportamientos aceptables y los que no  lo son. Por mucho tiempo estos conceptos estuvieron ligados a lo legal, es decir, que de los mandatos religiosos surgían las leyes para gobernar. Sin embargo, con la separación de la iglesia-estado en la Constitución de 1857, México se proclamó como un estado laico. No obstante, los preceptos religiosos siguen estando presentes en las leyes que nos rigen hoy en día, y uno de los temas más polémicos ha sido el aborto.

Aunque el  código penal del estado de Hidalgo habla del aborto en sus artículos 154 a 158 y lo definen como un delito "no grave", en México se han documentado casos donde las mujeres que sufren de abortos espontáneos (que suceden de manera natural, sin ser provocados) son acusadas del delito de homicidio, la mayoría de ellas indígenas y/o pobres, lo que las ha llevado a enfrentar penas de hasta 20 años de cárcel. Tal es el caso de María de la Luz, que en 2012 llegó al servicio de urgencias de la clínica 33 del IMSS en Tizayuca por sangrado y cuatro días después fue trasladada por el delito de tentativa de homicidio. Y aunque fue absuelta por falta de pruebas, el Ministerio Público apeló la resolución.

 

 

Cuando los casos de aborto clandestino no llegan al ámbito legal el escarnio social al que se enfrentan las mujeres que abortan nace de la moral religiosa. En las fachadas de las iglesias católicas vemos lonas promoviendo la “cultura de la vida” impulsada por la organización “En Hidalgo Sí a la Vida” que es, según su página web, una organización “apartidista e incluyente de distintos credos religiosos con el único fin de unirnos para salvar miles de vidas y almas.” Lo que buscan es impulsar una ley que defienda la vida desde la fecundación-concepción. 

Aunque afirman pertenecer a distintos cultos, 87 por ciento de la población de Hidalgo profesa la religión católica, según datos del Inegi. Se sabe que la iglesia católica siempre ha condenado el aborto ya que lo considera “homicidio de una persona inocente”, sin embargo, las muertes por aborto inseguro  son la tercera o cuarta causa de muerte en la mujer según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La religión católica no sólo condena el aborto, también rechaza el uso de anticonceptivos. Según datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (Enadid) más de 80 por ciento de las mujeres no usaron método anticonceptivos al inicio de su vida sexual.  En 2014 Hidalgo registró 140 mil casos de adolescente embarazadas, siendo los municipios con mayor población indígena los más afectados por esta tendencia.

Por otro lado, según datos de la Secretaría de Salud 85 por ciento de las mujeres que abortaron legalmente en la Ciudad de México, donde desde 2007 dejó de ser castigado el aborto y se garantiza su acceso de manera gratuita en el sector público, se declaraban católicas. 

Gracias a la cercanía de Hidalgo con la CDMX, muchas mujeres han podido acceder a un aborto legal y seguro, pues de acuerdo con datos de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México, las hidalguenses ocupan el cuarto lugar en solicitar la interrupción del embarazo. No obstante no todas las hidalguenses pueden acceder a ese derecho, ya sea por razones económicas, socioculturales, familiares, entre otras. Se tiene registrados 20 procesos penales por el delito de aborto desde 2012 en el estado.

Las políticas públicas no garantizan el pleno desarrollo y vulneran los derechos básicos de las mujeres en Hidalgo, lo cual no cambiará mientras siga rigiendo la moral sexual en las leyes que nos deberían proteger.

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